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Otra vez, Julio Comesaña se salió con la suya

Nuevamente Junior es campeón de la mano de Julio Comesaña. El veterano entrenador uruguayo, cuyo nombre ha hecho parte de este club desde hace más de 40 años, ha sido el artífice de la más reciente conquista tiburona, confirmando que es el entrenador más exitoso de la institución rojiblanca y, a su vez uno de los más ganadores, solo superado por el mítico Sebastián Viera.

Desde hace mucho tiempo, Julio se ha convertido en un personaje de amores y odios para la afición juniorista: para la muestra, todo lo que rodeó a la disputa de la Superliga. A pesar de todas las alegrías y las buenas campañas que ha logrado con el tiburón en épocas anteriores, como la final de la Copa Sudamericana y las semifinales de Copa Libertadores, un sector de la hinchada le recrimina que muchas veces insista con decisiones desacertadas que cuestan partidos, con jugadores que no tienen su mejor nivel, o con comentarios que ponen a más de uno a rascarse la cabeza y preguntarse: «¿Que clase de partido vio este viejo?»

Con la derrota 2-1 en Barranquilla, las redes sociales en Barranquilla y toda la Costa ardieron: muchos pedían su cabeza y exigían urgentemente un cambio en la dirección técnica por la paupérrima presentación del equipo, que solo había rematado una vez al arco (en el penal ejecutado por Borja que significó el 1-0 parcial) y permitió que América marcara 2 goles en menos de un minuto. Así mismo, le recriminaron el hecho de sacar a Teófilo Gutiérrez y Miguel Borja a los 52 minutos, que eran las piezas vitales del equipo, para darle entrada a David Murillo y Edwuin Cetré. Y la molestia se acrecentó cuando escucharon de su propia boca decir que no se encontraba preocupado, puesto que el equipo «había controlado a América» en varios momentos del partido, y que diseñó al equipo para responder bien defensivamente y contraatacar.

Julio Comesaña es el único técnico que ha ganado más de un título con Junior: suma tres Ligas, una Copa y una Superliga.

Contrario a lo que muchos pensamos, Julio sabía lo que decía; él sabía que no podía emitir un juicio con un solo partido jugado en los últimos seis meses. Sabía que no podía crucificar a sus jugadores porque él los conocía, lo que pueden dar en los partidos, en las finales, en las definiciones. Comesaña, ligado al fútbol desde su debut como jugador a finales de los años 60, lo sabe y no necesita que se lo recordemos. Y él también sabe algo muy importante: que los hinchas tiburones son así. Que la pasión desborda y muchas veces nubla la razón, haciendo que el fanático castigue con la misma intensidad con la que idolatra. Julio lo sabe: lo experimentó como jugador, cuando hizo parte del primer campeonato en 1997, y lo ha experimentado como técnico desde que llegó por primera vez en 1991. No se deja llevar por eso, ni se inmuta. Él solo tiene un objetivo: dar lo mejor de sí para conseguir los objetivos.

Llegó el viernes, y la ilusión se renueva. Julio, fiel a su costumbre, mete cambios sorpresivos: sienta a Viáfara, que había sido uno de los mejores en el partido de ida, para ingresar a Marlon Piedrahita. Mantiene a ‘Cariaco’ González, manda a Carmelo Valencia al banco de suplentes y coloca desde el inicio a Fredy Hinestroza. Y le salió: el extremo antioqueño, que vino de la mano de Luis Fernando Suárez en 2019, demostró esas cualidades que tanto le pedía la hinchada: marcó el primer gol, y de la emoción besó la camiseta. El equipo mantuvo su tónica, y Julio estaba tranquilo: sabía que los muchachos respondían.

Para la segunda parte mete a Carmelo Valencia, el veterano delantero que ha agradado al hincha rojiblanco, a pesar de solo haber marcado hasta el momento dos goles en la institución. Julio lo trajo, confiaba en él. Cuando finalizó su contrato, pidió que lo renovaran. Así se hizo, ¿Y cómo le pagó ‘tutunendo’? Con un golazo para sellar el triunfo, el título, la alegría. Carmelo celebró como si tuviese 20 años, como si fuese su primer título en su carrera. Los minutos pasaron, problemas de por medio, y pitazo final: Junior campeón de Superliga, Comesaña campeón por quinta vez. Barranquilla se inundaba de alegría, y le agradecía nuevamente al entrenador uruguayo por darles el decimotercer título de su historia, el 6 que lleva el sello de Julio (1 como jugador y 5 como entrenador).

Fiel a su estilo, Julio le restó importancia: «los títulos permiten que mejore la reputación de uno, lo que me tiene sin cuidado. Este equipo, hoy, mostró cosas que me agradan, que son un pedazo de como soy». ¿Y cómo es Comesaña? Unos le dicen que es un viejo zorro del fútbol, otros que es un viejo terco, algunos más, un viejito querido. Lo cierto es que Julio, como en muchas otras ocasiones, triunfó a pesar de las adversidades. Otra vez, Julio se salió con la suya.

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