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El equipo competitivo de Amaranto Perea y de Don Fuad Char(?)

«Hay que atreverse a ser grande». Kobe Bryant

Por: Luz Mila Torres Ruiz.

No son los goles, tampoco los partidos perdidos, es lo que sigue presentando futbolísticamente y lo que tiene Junior para mostrar en este semestre. Al menos es lo que seguimos viendo en sus dos primeras presentaciones oficiales.

A veces los goles llegan o los partidos se pierden no solo por errores sino por circunstancias fortuitas producto del mismo fútbol. Pero esto suele suceder al año una vez o máximo dos.

Pero cuando los errores son repetitivos, los mismos de hace un año, como sucede en Junior, es porque dentro del equipo desde la cabeza, su técnico, y llegando a los jugadores muchas cosas no andan bien. Sobre todo cuando este mismo técnico hace escasos días dijo: «vamos a ver cómo hacemos para corregir».

Pero parece que «no vio» como corregía, porque en la segunda salida por liga, fue idéntico. Independientemente de haberse quedado con 10 hombres. Una excusa más, porque contra Libertad de Paraguay con 11 fue igual: perdió por más de tres goles. Aunque su consuelo haya sido que marcó tres. He ahí el tema.

Si, es posible que le hagan 7 goles en dos partidos, cabe dentro del fútbol, porque a algunos se los hacen en un solo encuentro, por ejemplo, Alemania a Brasil en el mundial 2014.

Lo que si no puede ser, ni es posible es que a Junior le marquen 7 goles en las mismas circunstancias: errores en marca desde el medio, que se terminan reflejando en defensa.
Si, porque he leído comentarios de expertos e inexpertos, tildando, señalando culpables de los goles solamente a los cuatro de atrás: «esa defensa malaa», dicen. Y siempre están culpando a: Mera, Ditta, Rosero, o al que este allí en esa posición.

Pero es que el peso defensivo en un equipo no recae solamente en la parte posterior o los cuatro de fondo. Como tampoco arranca con :4-3, 4-4, 4-5… (algunos lo hacen) que plantee el técnico.

El sistema defensivo inicia desde la disposición que tengan los 11 jugadores que el técnico elige para un partido. Se supone (porque no vamos a los entrenamientos) que son los que mejor están física y técnicamente, que son los que mejor respondieron en los entrenos de la semana. Y los que mejor le interpretaron lo que él pretende en el encuentro oficial. Esto es lo más seguro.
Pero trabajar una semana para llegar a la competencia y que no se refleje en la cancha, es muy grave. Para revisar y tener en cuenta.

O el técnico no transmite bien o los jugadores no le entienden. Una de las dos es.

Pero, además, casi nadie se detiene a analizar ni se pregunta por qué los de atrás cometen los mismos errores, juegue el que juegue.

Los errores defensivos en Junior son palpables, extremadamente visibles, pero resulta que esos errores defensivos los están «disfrazando» con fallas que nacen desde el medio e incluso, de algunos delanteros y extremos que a veces tratan de inventar más de lo que pueden hacer.

Y este Junior modelo 2021, el equipo competitivo anunciado por Amaranto Perea y su dueño don Fuad Char, sigue reflejando lo mismo que se ha visto desde el 2020, al menos, en estos dos primeros partidos, y ojalá, lo deseamos, pueda cambiar. Con la diferencia, que el año anterior y parte de este, lo salvó, lo rescató, muchas, pero muchas veces, en definición y manejo de un resultado las buenas individualidades que tenía.
En el fútbol moderno, ese que trasciende fronteras, el mismo en donde la geografía se rompe con la tecnología, y por eso lo podemos ver, es más de funciones que de posiciones.

En mi concepto, y lo vengo manifestando hace rato: el sistema defensivo de Junior (los 4 de fondo y los medios) no les observo un buen trabajo, porque los errores son los mismos en cada partido.

Y no me explico cómo un técnico como Amaranto Perea, que fue un buen defensa, no haya podido corregir en un año de trabajo estos errores, siendo que es la posición que él defendió como jugador.
En el medio los hombres que Junior tiene para contener o recuperar, para armar o distribuir (el que juegue) también cometen los mismos errores y evitan poco que el contrario pase por allí.
Es un medio muy frágil, sin carácter para recuperar y mucho menos para conducir. Los observa uno en un confort que parece que estuviesen jugando para un equipo de la menos B y no para un equipo de características e historia de grande como Junior.

La recuperación casi siempre es llegando al arco de Viera (que gracia, no) y para conducir primero se tienen que devolver con la pelota porque ideas para ayudar a construir, muy poco, y/o jugar con los laterales para que éstos salgan, conduzcan y produzcan. Con razón Gabriel Fuentes terminó siendo el máximo asistidor para gol de Junior (después que se lesionó Teo).

En el medio campo de Junior entra uno y sale el mismo, porque no se nota la diferencia ni conceptual ni de actitud y aptitud entre el que salió y el que ingresó. Y un medio campo, columna vertebral de todo equipo de fútbol, que no ayuda a su cuarteto posterior lo está condenando al error siempre y a que el equipo se vea recrudecido (incremento en su parte moral y física) en esa área. Y allí, es cuando el delantero manda (rival) y el defensa obedece, así de sencillo.

Junior 2021, Dios permita me equivoque, no ha encontrado aun lo que desde hace un año busca su técnico, ahora con el incondicional respaldo de su máximo accionista: un equipo competitivo.

Si, claro, es competitivo porque obtiene resultados buenos en todos contra todos, clasifica y ha llegado hasta semifinal en liga, pero no avanza más allá de unos octavos de final en torneos internacionales.

¿Eso es ser competitivo? ¿Un equipo al que le invierten dinero?

¿Será competitivo un equipo que se da el lujo de premiar a un técnico que lleva 6 fracasos, trayéndole de asistente a un europeo que va a ganar en euros?

Con todo respeto que me merecen el técnico Amaranto Perea y don Fuad Char, quien ha sido el soporte de Junior desde el año 1972, quien le ha invertido siempre a este club, pero un equipo competitivo surge de la inteligencia y generosidad de sus miembros (desde directivos, técnico y jugadores). Un equipo competitivo cede el protagonismo al equipo porque sabe que el mejor del equipo debe ser el EQUIPO (técnico y jugadores). Saben, además, que sus jugadores más importantes, más referentes son los que marcan la diferencia.

Y en Junior los jugadores (excepto Sebastián Viera) que marcaban diferencia, que eran los mayores referentes del equipo fueron excluidos por el máximo accionista, con el visto bueno del técnico Amaranto Perea.

Los equipos competitivos no se arman con jugadores caros que en la cancha parecen baratos. Un equipo competitivo se caracteriza por querer ganar y por ser siempre el primero o alcanzar el objetivo.

Y ya es hora, minutos, segundos, día y tiempo que Junior no solo gane ligas sino también que empiece a ganar títulos internacionales porque como lo dijo el ya fallecido baloncetista de Estados Unidos Kobe Bryant: «Hay que atreverse a ser grande».

Y ser grande es no cansarse de ganar dentro, pero también fuera del país.

Con lo que tiene Junior ahora no le alcanza, porque con este técnico que justifica siempre con distintas palabras las derrotas y las eliminaciones y de algunos jugadores, que siguen en el confort, que no avanzan en su nivel, ni se preocupan por hacerlo, dudo mucho que se atreva a ser grande en la cancha, y mucho menos ser el equipo competitivo(?) que han pregonado Amaranto Perea y el máximo accionista don Fuad Char.

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Victor Amariz Castro

Comunicador social y periodista de la Universidad Autónoma del Caribe, con experiencia como redactor y reportero en prensa digital y televisión. Coordinador y editor de JUNIOR A UN CLICK. Junior, River y Milan, en ese orden.

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