OPINIÓN: DE TODAS LAS ESTRELLAS, LA OCTAVA ES LA MÁS SUFRIDA
Por Armando Diazgranados @diazgranadosco
Los más de 20 años que tengo viendo fútbol y los 20 que llevo asistiendo al Metropolitano me han enseñado cosas que ayer se ratificaron en el partido de vuelta de la final de la Liga Águila, que dejó como saldo la octava estrella.
Todo aquel que se considere hincha de Junior, debe tener claros dos puntos:
- Para ganar, hay que sufrir. Si no se sufre, no es Junior.
- Saber que son más las veces que Junior va a perder, que las que va a ganar.
Si no tiene claro eso, difícilmente puede considerarse un ‘tiburón’ de corazón.
Es menester la introducción porque ayer nuevamente cada rincón en donde había un juniorista se convirtió en una sala de partos, todo por cuenta de los fantasmas de fracasos anteriores que rondaron por esos sitios cuando el partido estaba 2-0, los cuales desataron un sufrimiento desbordado entre cada hincha, que únicamente tuvo cura con el balsámico gol de Yony González, a falta de 19 minutos para el final.
Muchos mayores de 40 dirán que la estrella más sufrida fue la de 1993, por los trece años de espera; pero hay que tener en cuenta que, si bien siempre se contó con buenos equipos y que se estuvo muy cerca de ganar en 1983, la historia dice que equipos como Millonarios y América dominaban el fútbol colombiano con sus narcodólares, sobre todo el elenco escarlata, que hasta hace muy poquito tiempo salió de la lista Clinton.
Para mi persona, la estrella más sufrida y esquiva de todas es esta que se consiguió ayer por la tarde en Medellín, porque además de los siete años de larga espera, hubo tres finales perdidas de por medio (Nacional (2014-2015) y Medellín (2016)) y varios fracasos estrepitosos, como el del año pasado con el equipo del ChaTeo.
Este Junior que comenzó a armarse seriamente desde junio de 2017, luego de unas dolorosas palabras del capitán Sebastián Viera que estremecieron los cimientos de la institución y generaron una reacción positiva y oportuna en la familia Char, propietaria de la misma.
Fue así como Junior ordenó primero la casa al cambiar a principios del año pasado la sede administrativa y renovar por completo la sede deportiva Adelita de Char, ubicada en Sabanilla, a las afueras de la ciudad. Posteriormente, llegó la inversión en jugadores de categoría en todos las líneas.
Nombres como el de Chará, Teo, Arias, Pico, Cantillo, Piedrahita, Rodríguez y Álvez fueron los más resonantes entre la opinión pública y encabezan la inversión de casi 20 millones de dólares, la cual comenzó a rendir algunos frutos con la obtención de la Copa Colombia 2017 y que reventó, por así decirlo, ahora a fines de 2018 con la inédita e histórica clasificación a la final de un torneo internacional (Copa Suramericana) y la octava estrella que desde anoche brilla en el escudo.
Pero no todo fue chequera. También hubo un muy buen trabajo en las bases, del cual se están viendo los resultados. Ante la salida de jugadores consagrados como Chará, Arias, Álvez y Rodríguez (los dos últimos fracasaron) y la casi nula inversión en el semestre que culminó ayer, el técnico Julio Comesaña, se vio en la obligación de potenciar jugadores procedentes del Barranquilla FC.
Fue así como Luis Díaz -ya había debutado en 2017-, Gabriel Fuentes y Willer Ditta se convirtieron en baluartes del equipo y vitales en el logro de ayer, especialmente Díaz y Fuentes, quienes son titulares inamovibles.
Son muchas las figuras, varios los que aportaron su granito de arena desde el banco; pero hay tres en los que se soporta la campaña y fueron factor diferencial en el título de Liga: Luis Díaz, goleador de Junior con 10 anotaciones; Jarlan Barrera, segundo máximo anotador con 7 goles y el hombre de las ideas durante el semestre; y Teófilo Gutiérrez, quien no aportó tantos goles, pero sí mucho fútbol y liderazgo.
Apartado especial para hombres como Sebastián Viera, quien recuperó la seguridad de antaño; Marlon Piedrahita, quien con su experiencia y sus virtudes marcando y saliendo, mostró que hoy por hoy es el mejor en su puesto en todo el FPC; Rafael Pérez, líder de la zaga y de un rendimiento increíble en este semestre; Víctor Cantillo, quien si bien tuvo algún altibajo, continuó mostrando su calidad en zona medular; Luis Narváez y James Sánchez, quienes se asomaban como titulares desde inicios de la campaña, en la recta final de la misma entregaron su mejor aporte y se terminaron quedando con el puesto.
Por último, destacar a jugadores que no fueron titulares, pero que, sin duda alguna, fueron fundamentales en este éxito: Willer Ditta y Yony González; el uno, con su rendimiento impecable como zaguero, y el otro, aportando goles valiosos en un puesto que no era el suyo.
Esto no termina aquí, porque esta final internacional y el título en el torneo rentado deben ser el comienzo de una época llena de éxitos a nivel local y más allá de las fronteras. Hay chequera, un proceso con más de un año de trabajo y la materia prima para seguir ganando y los hinchas puedan continuar celebrando. El primer objetivo a la vista en 2019: la Superliga en enero contra Tolima, campeón del primer semestre. Más adelante estará al frente la Libertadores, así como también la Liga, que tendrá como novedad la entrega de un solo título en el año.




