Ganarle a Nacional en su casa siempre será especial

En un torneo atípico y lleno de complicaciones, Junior encontró el bálsamo que tanto requería. En una ciudad que se ha convertido últimamente en su segunda casa y ante la mirada atónita de los hinchas rivales, el ‘tiburón’ apeló a su temple, garra y corazón para sacar un importantísimo triunfo ante Atlético Nacional.
Si bien el duelo ante el elenco verdolaga no podría ser considerado clásico, en el sentido que no tiene el peso, la historia y la rivalidad que tendría un Millonarios – Santa fe, un América – Deportivo Cali o el mismo Nacional ante Independiente Medellín, sin duda obtener la victoria ante el más veces campeón de Colombia siempre será un hecho digno para recordar. Y más si es en el Atanasio Girardot, en donde se sumó el segundo triunfo consecutivo luego de una sequía de 14 años.
En la memoria del hincha rojiblanco están marcadas para siempre cada final disputada ante los antioqueños: el título de 2004 ganado por penales luego de recibir cinco goles; la final perdida en 2014 con el gol en el último minuto que forzó los penales; la final de 2015 recordada por el gol al primer minuto de Marlos Moreno. Cada evento está presente en la hinchada por más que pasen los años, y serán difíciles de olvidar. Por eso cada triunfo, así sea por la mínima diferencia, es celebrado por los aficionados rojiblancos, que si bien han visto a su equipo triunfar en casi todos los estadios del país, el vencer en Medellín es un plus; les da un ánimo especial.
Y fue gracias a un penal, esa bendita jugada que tantos problemas trajo en el pasado inmediato, de la que tantos campeonatos nos privó. Luis Narváez, con toda la experiencia que le dan los años, las finales, los partidos, la presión, anidó el balón dentro de la portería de José Fernando Cuadrado. Júbilo, éxtasis en las toldas rojiblancas. Una vez más, la historia se iba a repetir.
El duelo tenía muchos matices: era el día del hincha verde, y Nacional quería coronarlo con un triunfo para sus fieles simpatizantes. También estaba Jarlan Barrera, ese talentoso jugador samario que tanto amor y odio despertó en su estadia en el tiburón. Poco o nada pudo hacer ante sus excompañeros, que se alzaron triunfantes.
Esta victoria no da título, ni un pase a la final; tampoco borra de un golpe la ventaja de Nacional en el historial. Pero sí da algo mucho más importante: alegría, confianza de cara a lo que viene. Para el actual bicampeón de Colombia, vencer de visitante al equipo antioqueño siempre será especial. Nacional: en este momento, Junior es ‘tu papá’.



