Iván René Valenciano cuenta su historia: «Soy hincha de Junior, y seguiré siendo hincha hasta que me muera»

Por: Víctor Amariz Castro
En el programa Cuénteme su Historia dirigido por Santander Jiménez Blanco, Iván recordó a su familia, manifestando que siempre fue el más querido de sus abuelos: «Nací el 18 de marzo de 1972 en Barranquilla. Mi mamá, Piedad Pérez, y mi papá, Ariel Valenciano. Mis abuelos, Rómulo Pérez y Antenor Valenciano. Susana y Esther, mis abuelas. El recuerdo que tengo de ellos es que siempre me consentían, siempre me traían algo. Siempre fui el nieto más consentido de ellos».
Desde temprana edad, Iván se dio cuenta que lo suyo era anotar goles, y siempre estará agradecido con el equipo que le dio la oportunidad de ser futbolista profesional: «Siempre fui goleador, siempre me gustó meter goles. Era algo nato en mí, que con el tiempo se volvió una costumbre. Mi padre me lleva por primera vez a Junior, en la tercera categoría. No jugaba y me fui a La Fortuna. Quedo y después voy a la selección Atlántico. Luego regreso a Junior y debuto con gol en el 88. Mi primer entrenador fue Julio Romero, y el que me dio más confianza fue Julio Comesaña. Mi paso por Junior es lo más importante porque sigo siendo el máximo goleador de toda su historia y eso representa mucho: los títulos que ganamos y disfrutar de un futbol exquisito. Los máximos recuerdos los tengo en Junior».
Su padre fue un gran apoyo para él y tenía mucha confianza en sus capacidades. Al respecto, el ‘bombardero’ contó una anécdota que marcó su estadía en Junior: «Llego a Junior en el 88 y mi papá era el que manejaba el tema de contrato. Él era el que arreglaba la cifra, y yo no tenía problema. En el 91 fue a arreglar la cifra con Don Fuad, y él le dijo que no. Mi papa le dijo que si yo hacía 30 goles y si quedaba goleador me daba cierta cantidad de dinero, y así arreglo el contrato. Cuando regresó, le pregunté como le había ido, y me explicó el acuerdo. Le pregunté que cómo voy a hacer esa cantidad de goles, y me respondió que eso quedaba en mí. Allí arranca mi historia con Junior».
Pero su carrera en Junior también tuvo un momento complicado: Hugo Gallego había expresado que necesitaba otro goleador, puesto que no confiaba en él: «Tenía otra idea de lo que necesitaba como centroatacante y yo no encajaba en ese perfil. Él dijo que necesitaba un especialista del gol; que yo era un buen centrodelantero, pero que yo no era un goleador. Me lo hizo saber y yo le dije a los directivos que quería irme. A los tres días Gallego no sigue y llega Julio Comesaña, quien me da la confianza. Hugo pensaba que necesitaba otro tipo de delantero, que yo no era y eso es respetable».
Iván está eternamente agradecido con el técnico uruguayo, puesto que fue él quien le brindó la confianza y le permitió ser el gran goleador que todo el mundo recuerda: «Estuvo en todo momento. El zurdo me dio la oportunidad de debutar, pero al entrenador al que más le he aprendido es a Julio. Fue mi primer entrenador, en el sentido en el que me dio la oportunidad de consagrarme como jugador de fútbol».
Desde su debut, el ‘bombardero’ estuvo convencido que tendría una buena carrera. Sin embargo, también es consciente que todo lo que logró en el fútbol fue gracias a sus compañeros: «Cuando debuté, sabía que iba a tener una carrera muy larga. En el 90, sabía que tenía la madera necesaria para quedarme como goleador. En el 91 lo demuestro con la oportunidad que me da el profe Julio, que aprovecho al máximo. En el año 88 sabía que iba a consagrarme en Junior. Cuando hice los 30 goles en el 91, supe que tenía la madera necesaria para disputar la tabla de goleadores. Pero no dependía simplemente de mí: dependía de un grupo que tenía detrás, de buenos jugadores que tenían la capacidad. Ellos fueron los que me sacaron goleador. Después fui a otros equipos y no tuve la misma racha goleadora que tuve en Junior. No tuve esa producción goleadora porque dependía de lo que tenía atrás».
Valenciano fue pieza vital en la conquista de la tercera y cuarta estrella. Entre las muchas anécdotas, recuerda una charla especial que tuvo con Miguel ‘Niche’ Guerrero, que era el goleador del equipo: «Yo creo que todos los títulos de Junior fueron importantes, pero en el de 93 se armó un equipo para ser campeón y se consiguió. Marqué 18 goles. Cuando me lesiono llevaba 7 goles, y me acuerdo que cuando regreso para las finales faltaban 12 partidos, los dos cuadrangulares. Estaba sentado con el niche, que era el goleador, y le digo: «migue, son 12 partidos, meto dos goles por partido, son 24. Más 7 que llevo, son 31. Te paso». Y el me dice: «bueno, yo no tendré que hacer goles en ese partido» (risas). Al final, hice 12 goles en los 12 partidos».
Sobre la selección Colombia, Iván recuerda con especial cariño el duelo que disputó ante Argentina, en el que marcó un golazo. Valenciano afirma que, más que alegría, lo que sintió fue tranquilidad por el deber cumplido: «La mejor anécdota que tengo es que me dan la oportunidad de jugar el partido en Argentina por la eliminatoria del 93. Marco gol y en vez de celebrarlo de la emoción, era más de tranquilidad porque ya cumplí. Así como me decía el pibe: «ya cumpliste, ya te puedes salir de esta vaina». Es una de esas anécdotas que más recuerdo porque celebré por la tranquilidad de haber respondido a la presión que hicieron para llevarme».
Valenciano recordó también algunos puntos negros de su carrera: cuando no pudo consagrarse en Italia, y la falta de disciplina que le impidió terminar de la mejor forma en el fútbol colombiano: «Estuve en Italia y no me fue muy bien porque extrañaba a la ciudad y a la gente. Terminé regresandome, pero me dejó una enseñanza muy buena; hoy que tengo la posibilidad de orientar, recomiendo siempre quedarse y lucharla. Jugue en Veracruz y Morelia: pienso que tuve etapas muy buenas. Después tuve la lesión de ligamentos y eso me impidió regresar a mi nivel. Mis últimos años no fueron los mejores. Ya estaba muy pesado, bastante gordo. Mi pase por Millonarios y Alianza Petrolera no fue bueno. Luego adelgacé, pero ya no tenía la disciplina para seguir jugando. Decido retirarme porque ya el fútbol no me daba».
Iván René considera que los excesos que tuvo en vida fueron determinantes para que su carrera no fuera más fructífera: «Me gustaba más la comida. Tenía la posibilidad de comer bien, de darme esos gustos. Y el licor era algo complementario. Tenía un status el cual me permitía probar todo tipo de licor. Era un gusto, un placer que se convirtió en algo complicado, que perjudicó muchas cosas de mi vida. Pero tenía que vivir esa etapa para aprender de esas circunstancias».
Valenciano es consciente que los excesos hicieron que su vida transitara un rumbo peligroso. Sin embargo, llegó un momento en el que se dio cuenta del sufrimiento que causaba, y logró dar el cambio necesario para poder tener una vida más tranquila: «Toqué fondo con mi propia vida. Boté el dinero, el licor era consecuencia de eso. Querer dar las cosas, intentar quedar bien con las demás personas… fue un cúmulo de cosas que te lleva a eso. Te gusta el licor, tienes el dinero, tienes la facilidad…Te gusta la comida, tienes para comprarte dos pizzas, dos sopas de mondongo, tienes para ir a comer a restaurantes, lo haces… Son un cúmulo de cosas que te lleva a tocar fondo. Me doy cuenta que la vida es diferente: mi mamá, mis hermanos necesitan ver a un Iván René Valenciano diferente. A partir de ver el sufrimiento de mi mamá, determino hacer un cambio a voluntad, sin ayuda de otras cosas. Creer siempre que hay un Dios, que es el que te da la fuerza. Ahí arranco el cambio y mejoro todo lo que es hoy, pero no para la gente en general, sino para mi familia. Ellos disfrutan de verme bien, y yo disfruto de compartir con ellos. El cambio no debe ser para que las personas te vean bien, sino para la familia, que son los que están ahí contigo, que sufren, que lloran. El cambio ha sido para todos ellos».
Ahora con su labor como comentarista deportivo, Iván ha estado en boca de todos por sus comentarios a Junior, que en muchas ocasiones son muy críticos. El ‘bombardero’ se defiende, afirmando que es su trabajo, y que las críticas no significa que haya dejado de ser ‘tiburón’: «Junior sigue siendo mi equipo y nunca lo voy a cambiar. Por mi trabajo, si me toca criticar a Junior lo haré, y si me toca alabarlo lo haré. Son comentarios de fútbol, nada más. Soy hincha de Junior, y seguiré siendo hincha hasta que me muera».




