Carmelo, Cetré y la redención

Además de ser uno de los grandes atractivos turísticos de Río de Janeiro, el Cristo de Corcovado es un lugar de peregrinación para los creyentes. Un símbolo de la redención que, si es deseada y se cree en ella, es posible para aquellos que necesiten salvarse. Quizá por eso el Maracaná es tan especial. Porque está en una ciudad y un país que se ha acostumbrado a ser escenario de grandes gestas deportivas.

Y más allá de la histórica victoria del Junior de Barranquilla dos goles por uno ante Fluminense, lo que hoy despierta a la afición tiburona con una sonrisa de sorpresa en el rostro son los protagonistas de tan importante noche. Carmelo Valencia y Edwuin Cetré han sido blanco de críticas (algunas de ellas, con justa causa) y su presencia en el once inicial de ayer causaba cierto recelo en la previa. Pero esto es fútbol, una religión cuya magia también consiste en tener la posibilidad de reivindicarse. Y en el templo del balompié sudamericano, el dieciocho y el diecinueve tuvieron su redención.

Tanto Carmelo Valencia como Edwuin Cetré fueron fundamentales para el gran triunfo de Junior en Brasil.

Carmelo Valencia arrastraba varias semanas de actuaciones estériles e intrascendentes. En una temporada donde Miguel Ángel Borja ha tenido algunos inconvenientes físicos o de tarjetas, ´Tutunendo´ ha visto minutos en los que el divorcio entre su fútbol y el del resto del equipo ha quedado en evidencia. No se puede tapar el sol con un dedo: estaba siendo una limitación.

En el caso de Cetré, después de aquella jugada desafortunada contra América de Cali en las semifinales de la Liga 2020, quedó definitivamente estigmatizado como un futbolista poco inteligente y egoísta. En ese estado mental, y con un contexto adverso en el que Junior debía salir con un ataque prácticamente alterno en el partido más importante de lo que lleva de semestre, Carmelo y Edwuin saltaron al gramado carioca.

Carmelo Valencia marcó su cuarto gol con Junior en Copa Libertadores. Por su parte, Edwuin Cetré tuvo su bautismo de gol en este torneo continental.

El Maracaná fue su confesionario. Se liberaron de toda culpa y se redimieron con la afición, le dieron razones para creer. ´Tutu´ trazando diagonales que estiraran la defensa de Fluminense y elevándose al cielo de Río para colocar el 0-1 con un tastazo al segundo palo. ´Sadio´ flotando entre líneas y dejando buenos toques en la media punta, coronando su noche gloriosa con un gran disparo que se coló bien pegadito a la malla lateral de la portería brasileña.

En el equipo de Luis Amaranto Perea caben el fútbol y el carácter con el que se ganó, pero también la voluntad para amortizar deudas y recuperar el honor que se creía perdido. En esta plantilla hay hombres de fe, algo fundamental para seguir con vida en la Copa Libertadores de América.

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