OPINIÓN: JUNIOR, ASÍ SE JUEGA Y ASÍ SE GANA

Brillante, colosal, magnífico, de altura e inolvidable lo de Junior anoche durante la histórica profanación al Nemesio Camacho El Campín, en el duelo de ida de la semifinal de la Suramericana. Y no pudieron escoger mejor escenario, mejor rival y mejor instancia para realizar tamaña exhibición, luego de dejar un manto de dudas muy grande, hace apenas una semana en Argentina.

Los cuatro mil que alentaron en el estadio y los que lo vieron por televisión están orgullosos de ver a un conjunto que dio cátedra de cómo se juegan estos partidos: con temple, inteligencia y jerarquía, pero sobre todo, con magia, un plus que no muestran tantos equipos con experiencia en torneos internacionales.

El sueño continental está cada vez más a punto de hacerse realidad; será cuestión de liquidar este 29 de noviembre en el Metro una serie que ya parece lista a favor, pero que hay que cerrar con responsabilidad.

Se dijeron un montón de cosas para intentar equilibrar una serie que desde todo aspecto se inclinaba a favor de Junior: que Santa Fe era más copero y sabía jugar más a nivel internacional, que su temido juego aéreo, que el cuadro rojiblanco carecía de experiencia en esta clase de torneos y que no tenía el suficiente carácter, que había mucho jugador joven, que era un equipo lagunero, que esto, que aquello, en fin… el caso es que la diferencia individual, colectiva, técnica, táctica y física fue grande en favor del equipo dirigido por Comesaña.

Si la vez del 2-2 en la Liga a Junior le bastó que Jarlan y Cantillo entraran un rato para resolver lo que no habían podido los suplentes, era previsible que con todos los juguetes y habiendo mucho en juego, la cosa iba a ser a otro precio, y vaya que lo fue.

Desde el principio se advirtió la intención de ir a buscar el partido, era más claro con la pelota y fue el primero en pisar el arco contrario por intermedio de Jarlan y Sánchez en la media distancia. Santa Fe salió a no dejar jugar y recurrió a la pierna fuerte para intentar impedir que no fuera tan evidente la diferencia entre un equipo y otro. En medio de la fricción tuvo una opción clara de cabeza con Rodríguez y un tiro libre de Guastavino, quien ayer no estuvo fino en la pegada. Sin embargo, el que pegó primero fue el que hacía mejor las cosas: Narváez -a lo Ronaldinho- juega rápido con Jarlan, éste le pone una pelota mágica a Teo para que defina a placer como en los viejos tiempos. El juez de línea casi lo arruina, pero apareció el VAR para hacer justicia, así como también lo hizo para cambiar una amarilla por una roja a Javier López, a quien por cierto, la dirigencia ‘cardenal’ debería poner en cintura por sus reiterados actos de barbarie en la cancha. ¡Arriba la tecnología!

El segundo tiempo fue un concierto de fútbol en el que Junior tocó los instrumentos de la manera más armoniosa y melodiosa. A punta de toques hipnotizó a Santa Fe y le liquidó rápido el compromiso con el bombazo de Piedrahita, en pared previa con Díaz. Con el 2-0 a favor, el equipo se dio gusto con la pelota, la movió con vistosidad a lo largo y ancho del terreno y la cosa pudo terminar en goleada, pero los de arriba no estuvieron finos para liquidar. Por su parte, Sanguinetti intentó buscar revulsivos con Guichón y Aguirre, pero solo fue la energía que brindó en los primeros minutos el uruguayo y nada más, porque el rojiblanco estaba muy bien parado y clausuró cualquier intento de descuento que tuviera el local.

Mención de honor para Comesaña. Desde aquí se le ha criticado fuerte, pero con argumentos de peso. De igual forma hay que reconocer cuando hace las cosas bien y mete mano para beneficio de Junior. Entendió que Pérez necesitaba un compañero más experimentado en la zaga y por eso puso a Gómez, con todo y que venía de lesión; pero al surgido de ‘La Cantera de Héroes’ nunca se le nota la inactividad. También concluyó que la clasificación a esta semifinal se embolató porque no había filtro en la mitad; por ese motivo acudió a un veterano de mil guerras como Narváez para recuperar la pelota e imponer respeto en esa primera línea de volantes y a un jugador que en este semestre está retomando su mejor versión como Sánchez. Resultado: funcionó a las mil maravillas porque el equipo se vio más sólido en el fondo y porque en el medio había quien metiera la pierna, pusiera garra y de paso, acompañara de manera eficiente al tridente ofensivo.

Lo normal siempre ha sido escoger una figura dentro del terreno de juego; lo de Teo fue muy bueno, sensacional lo de Jarlan y hubo rendimientos altos a nivel individual, pero ayer el más destacado emergió desde el banco técnico.

Un último mensaje para el ya recorrido técnico colombo-uruguayo: que no le tenga miedo a ganar los dos torneos. Ayer en la rueda de prensa intentó abrir el paraguas y a estas alturas no hay tiempo para salirle corriendo al compromiso que tiene con una afición que aún continúa reacia, incrédula y dolida por los recientes fracasos. Que tenga en cuenta que, por su edad, está más cerca del retiro que otra cosa y que quizás no tenga más chances para entrar a la historia grande de Junior. Como dice el dicho, hay tres cosas que no vuelven: la flecha lanzada, la palabra dicha y la OPORTUNIDAD perdida.

@diazgranadosco

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