Junior a un Click

OPINIÓN: 13 AÑOS Y CONTANDO…

Por Armando Diazgranados @diazgranadosco

 

Se volvió demasiado normal en lo que va corrido del siglo 21 leer y escuchar que Junior perdió contra Nacional en el Atanasio Girardot. Y cómo no, si la única vez que se profanó el reducto paisa fue en el año 2005; fue victoria 1-0, con gol de Luis Cassiani, la cual sirvió para clasificar y a la vez dejar por fuera al verde de la montaña. La gran anécdota que dejó ese compromiso es que fue el último como profesional de Mauricio Serna, quien había anunciado su retiro para finales de esa temporada. En conclusión: desde aquel 6 de noviembre de ese año, el conjunto barranquillero ha sabido acumular derrotas y arrancar un puñado de empates; demasiado tiempo para un equipo grande que tiene aspiraciones cada semestre.

Pues bien (lo ideal sería decir “pues mal”), Junior volvió a perder en Medellín, hecho que provocó una decepción profunda en la hinchada y el periodismo, puesto que llegaba como favorito al partido frente al peor Nacional de los últimos siete años, por no ir más allá y decir que el más flojo de lo que va de la década; un equipo al que se le olvidó ganar, que ha venido dando tumbos en la parte administrativa y que ha visto renovar su nómina casi que por completo después de haber ganado su segunda Copa Libertadores. Como quien dice, ya son 13 años y contando…

Bueno… a esa penosa versión de Nacional no le pudo al menos empatar y ni siquiera hacer un gol; y si sumamos la llave de cuartos en Copa, el balance es de cero triunfos y cero goles a favor. En una de esas, Junior responde al favoritismo y gana la octava estrella; pero estas cifras contra el verde preocupan y dan vergüenza.

Para cerrar la parte estadística y no echarle más sal a la herida, según datos de la cuenta Junior Statistics @Data1924, entre 1948 y 1989, el ‘tiburón’ había ganado 47 partidos, por 41 de Nacional. Pero a partir del 89, la cosa dio un vuelco porque solo ha podido ganar 26 encuentros y con el del domingo ya perdió 50. La paternidad del verde paisa se consolidó en dos etapas: 1995-2000 y 2012 hasta la fecha.

La pregunta que sale a la palestra es: ¿cuál es la fórmula para ganarle a Nacional en Medellín? Porque si se ataca, es malo; si sale a defenderse, peor. Y si el problema no es cuestión de fútbol, aparecen los malos arbitrajes, como el de Murillo en la final de 2015 y el reciente mata-mata copero.

Pero el domingo -al menos según el parecer de quien escribe- no fue un tema de fútbol ni de arbitrajes, sino mental y de actitud. Por varios pasajes se llegó a ver un Junior sin ese deseo de comerse vivo al rival, de dar ese tan mentado golpe sobre la mesa, como si le importara un bledo lo que pensara la afición y la opinión pública, en fin… un equipo SIN ALMA.

Es cierto que Nacional pudo haber jugado su mejor partido en el ciclo de Hernán Darío Herrera, sin ser tampoco el equipo de Osorio o de Rueda, teniendo como gran virtud el no dejar jugar a Junior y aprovechar el mínimo error, como efectivamente ocurrió en el gol marcado por Helibelton, que dejó comprometido a Viera, ya que entró por el palo que cubría. También es verdad que se notó cierta reacción después del gol y con la posterior entrada de Moreno (debió ser titular); que se generaron un par de opciones muy claras. Pero también es innegable que la mayoría de jugadores no respondieron a la exigencia del compromiso, sobre todo porque el del domingo era más una cuestión de honor y de dejarles un mensaje a los demás aspirantes al título.

Solo queda pensar en los cuartos de final de Suramericana y lo que resta de la Liga. Pero no hay duda que la derrota del domingo deja una honda herida en el orgullo del hincha, ya que es al equipo al que siempre se le quiere ganar y genera cierta desconfianza para lo que viene.