Carlos E. Mendoza Silvera | @cmendozasilvera
Foto: @tiburon_fotos
A mí me descuidan un minuto y ya me estoy ilusionando otra vez con Junior. Así, tal cual, ni más, ni menos. Basta que Junior retome el fútbol al que nos tiene acostumbrado y ya está. Es inevitable que empiece a ilusionarme con el fútbol que practican los ‘Comesañas Boys’ en los últimos dos partidos. Y sí, soy consciente de que he llegado a pensar en la salida de Julio Avelino, pero… a ver, ¿vieron el partido ante Atlético Nacional? ¿Se vieron completo el más reciente ante Deportivo Cali? Eso es obra de él.
El bicampeón colombiano viene dando muestras de un fútbol exquisito y de jerarquía. Sí, jerarquía… esa de la que durante años hemos adolecido. Volvió el ‘juguito de melocotón’, como lo bautizó el exvolante rojiblanco Jorge Bolaños, cuando veía jugar al actual campeón del Torneo de Fútbol Profesional Colombiano.
Dígame usted, amigo lector, cómo no va uno a ilusionarse con una defensa férrea, con un medio campo que la pone chiquitica, que pone la redonda a circular por lo largo y ancho del terreno de juego, sin importar en qué cancha juegue o qué tanto le silbe la hinchada rival. Cómo no ilusionarse con una ofensiva a la que se le nota que ha venido trabajando en la definición.
Si bien es cierto que en los cuatro últimos partidos nos han pitado penales a favor que a la postre terminan siendo definitivos, el equipo muestra otra actitud, pero quiero hablar de los últimos dos juegos: ante los verdes del país; Atlético Nacional y Deportivo Cali.
El primero, nunca encontró cómo jugarle a Junior… y eso que estaban en su propia casa y celebrando el día de su hinchada. El equipo ‘currambero’ dio cátedra de jerarquía: desconectó el mediocampo de los dirigidos por Juan Carlos Osorio y le entregó la posesión de balón, la misma que fue infructífera para los dueños de casa. Junior supo esperar y atacar cuando tuvo la oportunidad. En una de esas llegó el puñal a la defensa que terminó en el penal a Cetré, y… bueno, ya conocen la historia.
Pero ante Deportivo Cali la película era otra: esta vez Junior era el local. Con mucha más jerarquía que la mostrada en Medellín, los pupilos de ‘Lucho’ Grau ─quien dirigió desde la raya─, fueron amo y señores del partido: circulación de pelota, profundidad, contención de los laterales rivales, buena respuesta defensiva, profundidad en ataque, poesía de la buena, de la selecta, y con un protagonista de lujo: ‘Don’ Teófilo Gutiérrez, quien viene jugando desnudo en cada cancha del país donde se presenta. Señor Teófilo, vístase por favor, los partidos son transmitidos en horarios familiares.
Les repito la pregunta, a ustedes que están leyendo esto, ¿cómo no ilusionarse con este fútbol tan precioso? ¡Ay, mi Junior…! ¡Vamos por el tricampeonato! Ya demostramos que tenemos con qué.
