En rueda de prensa luego de la práctica de este lunes, el técnico de Junior Julio Comesaña habló sobre varios temas, entre ellos la disponibilidad de algunos jugadores, la escogencia de El Campín como sede del partido de vuelta de la final contra Deportivo Pasto y lo que debe mejorar su equipo para lograr un nuevo campeonato.
Sobre Willer Ditta, que salió lesionado ante Nacional y no pudo jugar la primera final, Comesaña expresó que esperarán hasta lo último para saber si estará disponible: «Va a viajar con el equipo. Haremos lo mismo que hicimos con Freddy Hinestroza: lo vamos a cuidar y lo probaremos allá. Vamos a llevar 20 jugadores. Hinestroza no tiene problemas: terminó bien el partido. El caso de Moreno es el más complicado porque es un tema muscular. Si corremos el riesgo, podemos hacerle un daño al jugador y perdemos un cambio.
Así mismo, Julio reiteró su posición sobre la sede del juego de la final: «Era un tema delicado. Entiendo que el estadio de Ipiales no daba garantías ni era la mejor imagen para una final de campeonato. Me parece que El Campín es una cancha conocida por su entrenador (Alexis García). Vamos a la altura, y ellos están más acostumbrados a la altura, así que esa ventaja se mantiene. Es una plaza adecuada por muchas razones».
Por otra parte, Comesaña destacó lo que su equipo tiene mejorar para poder alzarse con el título en Bogotá: «Tenemos que ajustar algunas cosas que las tenemos claras del partido pasado y reafirmar todo lo que ha sido nuestro juego. Debemos tener precaución en los pequeños detalles: cuando uno genera hábitos de funcionamiento en un equipo y hacemos cambios con jugadores de otras características, nos llevan a jugar un fútbol que nosotros no practicamos. No es ningún misterio: las características de los jugadores hacen el funcionamiento del equipo».
También en la charla con los medios de comunicación tuvo tiempo para hablar de ciertas situaciones jocosas, tales como la camisa azul que siempre se coloca en los partidos, el cual se ha convertido en un símbolo de identidad para la afición juniorista: «Si eso hace feliz a la gente, está bien. Si uno tiene una camisa que a la gente le gusta o piensan que nos hace ganar partidos, eso genera confianza. A mí esa camisa me gusta como camisa, no como cábala. Me la pongo en los partidos, pero no me la voy a poner para ir a la calle todos los días. Esa camisa la vi en Medellín cuando daba una vuelta: la vi, me gustó y la compré. Me la empecé a poner y después cuando no me la pongo empiezan a preguntarme: Julio, ¿Y la camisa?… Y no me lo dice cualquier persona. Después me preguntan por el pantalón, el cinturón…»
Julio también opinó sobre una publicación en Facebook de su hija Lorena, en el que cuenta una charla que tuvo con su nieta Florencia, quien no entendía porqué la hinchada le hacía memes a su abuelo, usaba camisas azules como la que él tenía y le gritaba ‘Pelo e’ burra’, el famoso apodo que lo ha identificado en Barranquilla: «Mi nieta mayor es americana; nació allá y nunca había estado en un estadio de fútbol, en una situación así. Estuvo en una práctica, pero no tenía ni idea de nada. Se encontró con toda esta situación y le pregunta a la madre que qué es esto, qué pasa con la camisa, con su abuelo (risas)… entonces una risa total, lo mira a uno como diciendo: ¿y mi abuelo qué es lo que hace?»
Así mismo, Julio contó cómo cuida su camisa y qué va a hacer con ella después del campeonato: «Lo que pasa es que la camisa la lavan a mano y la tienen ahí. El día que se termine este campeonato veremos qué hacemos con la camisa: tendré que sacar otra. Ahí si estaría pensando en un negocio (risas)».
Finalmente, Julio Comesaña tuvo unas sentidas palabras de agradecimiento para la gente que tanto lo ha apoyado en Barranquilla a lo largo de los años, considerando que ése es su principal objetivo: «Yo soy muy agradecido de todo: de la estatua, del libro, de todo. Yo todo eso lo agradezco porque es una demostración de confianza, de reconocimiento, de una cantidad de cosas. Pero yo no voy detrás de eso: a mí me alcanza y me sobra con el reconocimiento de la gente en la ciudad, en la calle. Que pueda andar por Barranquilla tranquilo y contento de que el equipo está bien y que hemos contribuido para darle alegrías a la gente. Soy un agradecido de esa intención: si quieren hacer la estatua, que la hagan. Yo solo repito: mi agradecimiento está en el cariño que la gente me expresa».
