Por Luz Mila Torres Ruiz
«Empezamos con el pie izquierdo, hay que revisar para ver cómo corregimos», Amaranto Perea.
Frases y explicaciones de cajón.
El mismo argumento de siempre pero con distintas palabras el del señor Amaranto Perea, director técnico de Junior, para justificar una derrota más y una posible eliminación del equipo.
Con pie izquierdo? (descubrió una frase nueva, pues) Revisar? Para ver? (de pronto, tal vez, seguramente) Cómo corregimos? (a ver que sale).
Cuando un director técnico habla en pretérito imperfecto (acciones del pasado que continúan en el presente) es porque no tiene claro lo que hace, por lo tanto lo refleja en lo que dice.
Así como son sus frases que denotan: duda e inseguridad (hay que revisar), posibilidad (para ver cómo corregimos), así veo el equipo: inseguro para salir jugando, para defender y para atacar.
Revisando «para ver» ((apenas? todavía? aún? a estas alturas?) como corrige se la ha pasado hace casi un año que tiene dirigiendo a Junior y nunca ha corregido nada porque medio campo y defensa son un mar de errores seguidos e iguales a los de siempre, sobre todo en recuperación y entrega del balón.
Un equipo sin transición, sin equilibrio, sin ideas, sin sorpresa, con definición rebuscada de sus delanteros y de otros que jugando en otra posición hacen la individual, nada más. Pero no existe, al menos es lo que veo, un trabajo colectivo, direccionado hacia un objetivo claro.
Lo de Marlon Piedrahíta, por ejemplo, como doble lateral por derecha a pesar del gol que anotó es un invento del señor Amaranto Perea teniendo otro tipo de jugadores para ese puesto. Y asi seguira inventando, me imagino.
Pero como él quiere seguir jugando «a lo Amaranto» (y así ya lleva 6 fracasos en línea) porque parece quiere pasar a la historia con marca propia, como lo han usado muchos para recordar a grandes técnicos: a lo Menotti, a lo Bilardo, a lo Pep Guardiola…
Claro, la diferencia está en que la marca propia de estos personajes si produjo para el fútbol y para el legado que han ido dejando. Mientras que el técnico de Junior, hasta ahora, el único legado que ha dejado son seis eliminaciones en torneos nacionales e internacionales.
Amaranto quiere jugar a lo europeo, esa es la idea que le vendió a los dueños y así los ha mantenido embaucados, pero con un tipo de jugadores que de solo correr y correr no pasan. Un fútbol de carrera sin brújula y sin dirección, no es; da resultados de momento pero no estables. Algunos veinte minutos en un partido o en dos o tres encuentros.
La velocidad física o en desplazamiento por encima de la velocidad mental, obvio. A eso le apunta el técnico. La diferencia es que en el fútbol existen veloces con mentalidad y veloces sin mentalidad para producir.
Por algo un famoso, un grande del futbol mundial como Johan Cruyff dijo alguna vez: “el que piensa que el fútbol se juega solo con los pies, es el mismo que piensa que el ajedrez se juega solo con las manos”. Y tiene razón.
El modelo Junior 2020-2021 es un equipo que entra al camerino y regresa jugando igual o peor. Y el que ingresa a sustituir a cualquier titular no juega distinto, no marca diferencia, aporta poco o nada, porque casi siempre al equipo o le empatan o pierde.
Los equipos de fútbol en la cancha muchas veces, la mayoría, son el reflejo de lo que su director técnico les proyecta dentro y fuera del terreno de juego. Ese es el caso de este Junior. No se nota la mano del técnico por ningún lado ni antes ni después del camerino, ni en la raya. No hay diferencia alguna. Yo nunca la he visto, ni la veo.
Es que así como piensa su técnico: fácil y con términos vacíos sin profundidad en todas las ruedas de prensa, así juega Junior: triste y vacío.
En el anterior torneo el equipo ganaba con agonía casi siempre más por las fabulosas intervenciones de Sebastián Viera en el arco [sacando arriba con tres dedos balones que llevaban sello de gol faltando uno o dos minutos] y no por virtud para defender un resultado. O casi siempre, también, por genialidades de Teófilo Gutiérrez y/o de Miguel Ángel Borja, quien en mas de una ocasión tuvo que bajar a «rebuscarse un gol». O por las proyecciones de Gabriel Fuentes, y por ahí, a veces, de Fredy Hinestroza.
Y así de esa manera Junior se impuso en varios partidos, pero no porque como equipo observamos algo distinto a lo del partido con Libertad de Paraguay.
En el Junior del semestre anterior el arquero Sebastián Viera con sus saques largos y Gabriel Fuentes, un lateral por izquierda, terminaron siendo los máximos asistidores para gol (después de Teófilo Gutiérrez, hasta que éste jugó).
Y cuando un arquero y un defensa «ofician» prácticamente como «volantes ofensivos» en un equipo, es porque no existe la más mínima idea en los demás para manifestarse a través de sus tres gestos técnicos esenciales: controlar, conducir y golpear.
En Junior existen jugadores que ni controlan ni conducen bien el balón. Y tampoco golpean ni dentro ni fuera del área. Toman la pelota y nunca saben que hacer con esta cuando el arquero juega con ellos o cuando algún compañero la recupera y se las entrega.
Hay jugadores que no juegan muy bien de cinco (posición, independientemente del número en su dorsal) pero quieren jugar de ocho (elaborar y distribuir) y lo que hacen es que se enredan y enredan al resto. En fin, el desorden.
Y el técnico de Junior, que fue buen defensa, no ha podido corregir los errores que ha venido cometiendo seguida y repetidamente, desde hace rato, el sistema medio y posterior de Junior: no son los nombres ni los hombres que jueguen allí, es la falta de trabajo en esos sectores, especialmente atrás, en defensa. Eso es lo que percibo y pienso. Los equipos todos lo estudiaron y por eso se la aplican siempre.
Que pesar, que triste, como nos han degradado a Junior en un año, cuando hace dos (hasta segundo semestre de 2019) era un equipo que venia de jugar cuatro finales seguidas, una continental, por primera vez en su historia.
Salieron de jugadores importantes pero han venido sustituyendolos con otros de menor valía, de menor cuantía, en términos futbolisticos y monetarios.
Pero como los dueños del club, con la anuencia de algunos medios y de muchos de los hinchas de Junior así lo han permitido porque aceptaron los unos y aplaudieron los otros desistir del talento y de la vocación ofensiva con técnica, entonces bajo estos conceptos y con un equipo sin horizonte, Junior de Barranquilla va rumbo a su séptima eliminación seguida, de acuerdo a lo que vimos en su primera presentación de Copa Sudamericana. No porque así se lo deseamos, que quede claro.
Para el partido de vuelta ante Libertad en tierra paraguaya son pocas las esperanzas que le auguran a Junior, no tanto por el resultado (3×4) porque inalcanzable no es, sino por el fútbol intermitente, sin claridad, sin profundidad que sigue mostrando el equipo. A menos que aparezcan las individualidades de siempre (que son pocas) y ocurra algo inesperado.
Si, porque como equipo sigue en las mismas o peor en su fútbol: triste y vacío, como los pensamientos de su director técnico Amaranto Perea: «vamos a revisar a ver como corregimos». Y, también, de los directivos del Club.
